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Cuando la amenaza de quedarse en la calle sobrevuela por la imposibilidad de pagar una hipoteca o un alquiler, cuando no hay manera de encontrar trabajo y no se sabe cómo afrontar las facturas y las letras, cuando se trabaja pero no se gana suficiente dinero para poder mantener a los hijos, por poner solo algunos posibles cuadros derivados de la recesión económica, algunas personas hacen aquello que probablemente nunca hubiesen imaginado que harían: buscar ingresos en los negocios del sexo y del erotismo. Prácticamente todas las compañías y agrupaciones empresariales dedicadas a estos sectores con los cuales ha contactado lamalla.cat coinciden que con la crisis ha aumentado considerablemente el número de candidatos a incorporarse a sus actividades profesionales, dándose el caso de algún ámbito donde la cifra se ha multiplicado por cuatro. También esta cambiando el perfil de aspirantes, ya que, entre otras cosas, hay mayor presencia de personas de nacionalidad española, e incluso, se pueden encontrar ejecutivos en apuros. Sin duda, la necesidad obliga. Pero en el mundo del sexo y el erotismo no siempre –y aun menos hoy día- la audacia va paralela a la euforia de la abundancia. Si bien es verdad que esta industria puede generar dinero rápido, eso no quiere decir que sea dinero fácil, ni tampoco dinero seguro o ilimitado. La crisis también ha afectado, todo y que en diferentes grados, las compañías i profesionales de este sector, de manera que el menor despiece de los clientes y el incremento de la competencia ha comportado que haya menos trabajo a repartir i hayan bajado los precios y, por lo tanto, hayan disminuido las ganancias obtenidas por sus trabajadores y empresarios. A los clubs de citas, vuelven las españolas i se ofrecen gigolós. A grandes rasgos, en el negocio del sexo y del erotismo hay dos sectores claramente diferenciados: de una parte, están los clubs de citas y las diferentes modalidades de la prostitución, donde hay un intercambio de sexo por dinero entre profesional y cliente, actividad que en España no es ilegal excepto en el caso de que haya proxenetismo, la meretriz este obligada a prostituirse o se usen menores de edad, conductas que son consideradas delito y que la justicia solo castiga a la persona que favorece la esclavitud sexual; y por otra parte, están las actividades realizadas por actores y actrices, ya sea manteniendo contactos carnales entre ellos, como ahora el cine pornográfico, o bien la exhibición erótica, que incluye, entre otras disciplinas, artistas webcam, bailarinas de striptease o interlocutores de teléfonos calientes, donde no hay contacto físico o intercambio sexual con clientes. Naturalmente, el uso de menores o la presencia de mafias de la explotación en esos dos ámbitos también están perseguidos por la ley.
En el caso de los clubs de citas, la crisis esta cambiando su fisonomía. A parte que las solicitudes para trabajar “como camareros o animadores o lo que sea” se ha multiplicado por cuatro, calcula José Roca, responsable de prensa de la Asociación Nacional de Empresarios de Locales de Alterne (Anela), cada vez más se presentan chicas de nacionalidad española. Eso es “inaudito”, dice Roca, dado que hasta ahora casi todas las mujeres que ejercen en estos locales alquilando una habitación para mantener relaciones con los clientes procedían de los países del Este, Latinoamérica i África subsahariana. Las chicas que no quieren espera que quede libre una habitación porque actualmente no hay trabajo para todas o bien hay saturación de profesionales –hay algún club de éxito donde se han formado, incluso, alguna lista de espera para optar a una habitación- o las que se van de un local por el motivo que sea- falta de clientes o recerca de nuevos mercados- un golpe transcurrido el termino de tres semanas que se acostumbra a establecer para decidir sobre si continuidad, pueden terminar perfectamente ejerciendo en otro club de alterne, prostíbulos ilegales, pisos particulares e incluso en la calle. La actividad, pues, se mantiene donde sea factible, independientemente de la bajada generalizada de precios a la cual han tenido que recurrir las prostitutas para poder adaptarse a los nuevos tiempos. Se calcula que en el territorio español hay unas 300.000 meretrices ejerciendo en pisos particulares, en la calle y en locales, tanto aquellos que tienen alguno tipo de regularización, tipo licencia de hotel, como aquellos que no disponen de ningún tipo de permiso. Algunas asociaciones que trabajan para la reinserción de las prostitutas aumentan la cifra hasta las 400.000. Los empresarios de clubs de alterne agrupados bajo las siglas de Anela, el ideario de la cual condena sin paliativos la esclavitud sexual fomentada por las mafias, lamentan que en estas cifras haya una gran presencia de prostitutas víctimas de coacciones, realidad contra la cual proponen la creación de un marco legal completo para la práctica libre y segura del sexo de pago. Ya hace tiempo que Anela lucha por poder superar la ambigüedad legal que pesa sobre sus establecimientos, en principio considerados no ilegales. Desde que hay crisis también ha surgido un nuevo fenómeno, según Roca: la oferta por trabajar como gigolós a los clubes de citas. Estos hombres, que se dedican a mantener relaciones a cambio de dinero con mujeres, como norma general, de mayor edad que ellos, se interesan por la posibilidad de alquilar algunas habitaciones o apartados para su actividad o, en caso de que se cree algún local para gigolós que funcione al estilo de los tradicionales prostíbulos, poder optar a ejercer. Roca no conoce que hoy en día exista ningún establecimiento de estas características en España. Ejecutivos en paro que optan a iniciarse en el porno El reclamo que supone la abundante presencia de producciones para adultos a internet, el cambio generacional marcado por la desinhibición de los jóvenes en cuestiones de libido y, desde luego, la crisis, han hecho aumentar el número de personas que vuelan iniciarse en el mundo de la pornografía. Según Antonio Marcos, presidente de la Asociación de Productores y Editores de Obras y Grabaciones Audiovisuales para Adultos (Apeoga), el incremento de interesados y de interesadas de entre 18 y 40 años de edad a practicar sexo para su posterior exhibición oscila entre un 30 y un 40%.
“La crisis no lo es todo, la liberación sexual de los jóvenes -sobre todo de las chicas- también influye” en el mayor interés por incorporarse a la industria pornográfica, señala Franck Hollinger, responsable del mercado hispano de la productora Kemaco, especializada en este tipo de filmaciones. Ahora bien, las rebajas también han llegado a este negocio y, según Hollinger, hasta un 40% de las candidatas a actrices se echa atrás al saber que su remuneración no cumplirá sus expectativas, o bien muchas de aquellas que se atreven a iniciarse abandonan tras rodar dos o tres golpes en diferentes productoras al comprobar que las suyo cuentas corrientes no se engordan tal y como esperaban. En definitiva, actuar en este medio puede ser un remedio transitorio por capear la recesión económica pero, como en otros muchos ámbitos de la vida, sólo hacen mucho dinero quienes llegan a convertirse en una estrella. Una actriz de 19 años con quienes ha contactado este diario digital ejemplifica claramente la dificultad de triunfar en su profesión: “Como norma, quien se pone en esto del porno es porque le gusta, quiere sentirse como una diva, porque quien quiere ganar mucho dinero con el sexo trabaja de prostituta”. Con respecto al perfil de los recién llegados a los platós de las muecas de placer y acrobáticas contorsiones, la variedad es una norma. Antonio Marcos, presidente de Apeoga y a la vez director de X Canal, empresa que dispone de un área de producciones gay, revela que para este apartado en concreto los han llegado “xaperos a quienes ha bajado el trabajo, actores de teatro desocupados e incluso ejecutivos en paro”. A quien, en general, no le satisface el talante de las nuevas jornadas es Conrad Son, pionero del porno en catalán: ?A muchas los cuesta entender que han de llegar a la hora a las convocatorias, se lo toman como una fiesta, como si fuera una farra, hoy en día todo el mundo se atreve a hacer porno?, dice. La normalización de esta actividad y, posiblemente la crisis, ha comportado que Conrad Son haya notado que algunas de las chicas que vuelan trabajar con él “tengan un perfil más bajo”, es decir, según él no presentan un estatus de preparación, belleza y seriedad como aquel que tradicionalmente han venido aportando las actrices del cine para adultos. Llegar a final de mes gracias al 'se mira pero no se toca ' Los espectáculos eróticos en qué no hay proximidad física con el receptor -video chat- está ganando puntos también entre aquellas personas que vuelan superar la crisis exhibiendo sus encantos. Las nuevas tecnologías están convirtiéndose en un complemento ideal para muchas chicas que, si bien conservan un trabajo anterior, por alguna razón la recesión las ha traído hasta mostrarse en una webcam. Uno de los socios que traen las riendas de Contenidos de lujo (empresa intermediaria entre una gestora de contenidos y las páginas web), Víctor Martín, calcula que si antes de la crisis se recibía una petición de incorporación por semana, "ahora se reciben entre cinco y seis", y también "abundan más las candidatas españolas" en comparación con tiempos pretéritos, dominados por extranjeras, muchas de las cuales emitiendo desde fuera de España. Otras fuentes conocedoras de este sector explican que el directo propiciado por las nuevas tecnologías "alimenta la fantasía" de los internautas, en el caso de los españoles sobre todo si las chicas que actúan son de esta nacionalidad, porque ellos "se imaginan que podrían llegar a encontrárselas por la calle" cuando acaban de interactuar vía internet. Aun cuando entre las actrices hay toda clase de perfiles -también hay chicos webcam- muchas de las personas que se exhiben a través de este sistema presentan "un nivel cultural más bien modesto", indican las mismas fuentes.
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