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Un
grupo feminista critica los lazos entre la Benemérita y esos locales
ROSA M. TRISTAN
MADRID.- La Unidad Central Operativa de la Guardia Civil ha recibido un
premio que está provocando una colección de reacciones nada
festivas. El 28 de junio, la Asociación Nacional de Locales de
Alterne (Anela), que aglutina a casi 200 clubs repartidos por todo el
país, otorgó un galardón a esa unidad por su «colaboración».
La entrega, a la que no acudió nadie de la Benemérita, aunque
sus miembros no rechazaron el premio, se celebró en el municipio
orensano de Barco de Valdeorras y contó con la presencia de alcaldes
de la zona.
La concesión del premio, convocado por primera vez, fue un cubo
de agua fría para la asociación gallega de mujeres Alecrín,
que días después presentó una denuncia ante la Fiscalía
General del Estado.
En la demanda, la presidenta de Alecrín, Ana Miguez, pide a la
fiscalía que «esclarezca el significado» de este apoyo
de las instituciones, especialmente de la Guardia Civil, a los locales
de alterne.
Miguez menciona «las estrechas relaciones que varios de los clubs
de Anela tienen con la red desarticulada recientemente» en varias
ciudades españolas y que «se dedicaba a introducir mujeres
de Europa del Este en la prostitución, apoyada por la infraestructura
inocente y desinteresada ofrecida por los empresarios de la asociación».
Ante este chorro de críticas, Anela ha preparado una querella criminal
por difamación contra Alecrín, que presentará esta
semana en Vigo, explicó a EL MUNDO su abogado, José Luis
Roberto.
Llegados a este punto, la polémica tiene pocos visos de solucionarse.El
martes pasado, la Comisión de Malos Tratos, reunida en Madrid,
manifestó su total apoyo a la asociación Alecrín,
cuya presidenta insiste en sus argumentos. «Es una vergüenza
que los alcaldes de A Rúa, Petín y Bolo fueran al evento,
y lo de la Guardia Civil no tiene nombre. A ver cómo va a ir a
denunciar una mujer que es explotada sexualmente si sabe que los agentes
son amigos de quienes la prostituyen», se indigna Miguez.
«De piedra»
La presidenta de la asociación feminista explica que se enteró
de los galardones cuando estaba con la ex comisaria europea Emma Bonino.
«Las dos nos quedamos de piedra; como no lo creía me fui
a comprobarlo al cuartel, y me lo confirmaron». «Pero ¿qué
tiene que ver la Guardia Civil con esos prostíbulos?», remacha.
Anela se defiende y niega cualquier relación con redes y mafias
de tráfico de mujeres. «Nosotros lo que queremos es que la
actividad se regule y por ello hemos premiado a personas e instituciones
que apoyan este reivindicación y como reconocimiento público
a quien lucha contra esa explotación, como es la Guardia Civil»,
dice Joan Cantarero, portavoz de la asociación.
Cantarero considera «enfermiza» la persecución de algunas
asociaciones de mujeres hacia su organización. «En nuestros
locales las mujeres nos alquilan habitaciones y ganan mucho dinero, no
se puede confundir con la prostitución callejera. Muchas se llevan
hasta un millón (6.000 euros) al mes», explica. «Y
cuando detectamos que un socio no actúa legalmente, le echamos».
El abogado José Luis Roberto añade que «la reacción
de Alecrín es punible porque Anela es una asociación legalmente
constituida a la que se ha vilipendiado e insultado con acusaciones de
delitos que no ha cometido».
La sorpresa es la nota destacada en la Dirección General de la
Guardia Civil, en Madrid, donde nadie sabía nada del galardón
de Anela. «Ni noticia teníamos», dicen.
Precisamente ayer, la Policía Nacional detuvo en Barcelona a 39
personas en dos operaciones por explotación de extranjeras en la
prostitución. Entre los detenidos hay un sargento de la Guardia
Civil de Calella, para quien la juez ha decretado prisión incondicional
y sin fianza. Francisco M. se encargaba de tareas de «seguridad»
en un club y aprovechaba su condición de guardia civil para coaccionar
a las mujeres y a los responsables con el fin de que no hablaran ni montaran
negocios paralelos
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