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El abogado de la víctima considera que la resolución del
Ministerio del Interior incumple la Ley de Extranjería
Una joven inmigrante se enfrenta a una orden de expulsión de España
a pesar de que denunció a la red que la explotaba y recibió
una paliza y amenazas de muerte por colaborar con la Policía. La
víctima presentará un recurso contra esta resolución
en los próximos días porque, según su abogado, "incumple
el artículo 59 de la Ley de Extranjería''.
JAVIER MARTÍNEZ (VALENCIA)
Quince días es el plazo que le han
dado a Natalia J. para que abandone España. Su estancia en Valencia
es supuestamente irregular y la Ley de Extranjería no entiende
de sentimientos a pesar de que la joven colaboró con la Policía
en la detención de un traficante de seres humanos.
Para Natalia, de 21 años de edad,
los últimos meses de 2000 fueron los peores de su vida. La inmigrante
recibió brutales palizas porque se negó a prostituirse y,
ahora que comenzaba a ver la luz del túnel, ha recibido una fría
y escueta notificación del Ministerio del Interior, una resolución
que le deniega el permiso de residencia y le ordena abandonar el territorio
español antes de 15 días.
La joven teme por su vida después
de haber denunciado a la red de inmigración ilegal que la explotaba.
"Es gente muy peligrosa que te pega un tiro por menos de nada'',
asegura Natalia. Por ello, en todas las diligencias abiertas en el juzgado
de instrucción número 4 de Valencia la joven inmigrante
tiene la consideración de testigo protegido, aunque luego "hicieron
una chapuza porque ordenaron un careo entre Natalia y el abogado de la
otra parte'', se queja José Luis Roberto, secretario general de
la Asociación Nacional de Empresarios de Locales de Alterne (Anela),
agrupación que defiende los derechos de la ciudadana extranjera.
Pero lo que más indigna a la joven
son los fundamentos jurídicos en los que se basa la resolución
que el Ministerio del Interior, a través de la Comisaría
General de Extranjería y Documentación, le acaba de comunicar
por escrito. "Del análisis del expediente no se desprende
que la interesada haya sido víctima, perjudicada o testigo de ningún
delito cometido por bandas organizadas'', afirma textualmente el documento.
Identificó a los delincuentes
"Es increíble que ahora digan eso, cuando en la denuncia que
presentó el 25 de enero de 2001 relataba cómo había
sido víctima de un acto de tráfico ilícito de seres
humanos y de explotación para la prostitución, identificando
plenamente a los autores de dicho tráfico, presentando pruebas
y colaborando con los funcionarios policiales'', sostiene Roberto.
Para el secretario general de Anela, esta
resolución del Gobierno incumple el artículo 59 de la Ley
de Extranjería y la normativa referente a testigos protegidos.
"Es muy grave prometer a una persona
que no será expulsada de España si denuncia a la red que
la estaba explotando y luego, dos años después, en lugar
de facilitarle el permiso de residencia le comunican que debe abandonar
el país antes de quince días o, de no hacerlo así,
le incoan un expediente de expulsión'', explica Roberto. "Hay
víctimas de redes de prostitución que aparecieron descuartizadas
en Alicante y, posiblemente, el móvil de estos crímenes
fue una venganza por una denuncia. Por ello, no hay que jugar con la vida
de estas mujeres'', añade el abogado y secretario general de Anela.
Otro de los argumentos en los que se basa
la determinación de Interior es el sobreseimiento provisional de
la causa abierta por supuesto tráfico de seres humanos, aunque
Roberto asegura que esto se debió a que enviaron las citaciones
a una dirección antigua, por lo que Natalia no se enteró
de que tenía que volver a declarar en el juzgado.
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