N O T I C I A S

El negocio del sexo mueve 200.000 millones al año en la Comunidad
COMUNIDAD VALENCIANA
El negocio del sexo mueve 200.000 millones al año en la Comunidad
Los propietarios de los principales locales de alterne declaran la guerra a las mafias de trata de blancas

El negocio del sexo mueve en la Comunidad Valenciana unos 200.000 millones de pesetas al año entre prostitución, pornografía y venta de productos eróticos, pero gran parte de este dinero se escapa al control del Gobierno y la Generalitat a pesar de que los principales empresarios de locales de alterne han tendido una mano a la Administración.

JAVIER MARTÍNEZ (VALENCIA)

     La friolera de 200.000 millones de pesetas, el doble del presupuesto del Ayuntamiento de Valencia y cuatro veces lo que destina la Generalitat para la creación de empleo, es el dinero que se gastan los vecinos de la Comunidad Valenciana al año en el mercado del sexo, según los datos facilitados por la Asociación Nacional de Empresarios de Locales de Alterne (Anela). Además de la prostitución de lujo y callejera, hay otras formas de negocio sexual: restaurantes y espectáculos eróticos, sex shops, cintas de vídeo, revistas y películas pornográficas, líneas telefónicas -especialmente las 906-, preservativos, anticonceptivos, anuncios en periódicos, prostitución a través de Internet, etcétera..., que suman cifras de vértigo.

     La psicóloga valenciana Ángeles Martínez García de Tamarit realiza una reflexión que puede explicar con claves económicas el impresionante auge del negocio del sexo: "Este sector parece ser el único que no conoce la crisis y la oferta es muy amplia''.

     Oferta de los empresarios del sexo
Los empresarios de locales de alterne ofrecen al Gobierno poder controlar sus millonarios beneficios, como ocurre en los Países Bajos y Alemania, pero a cambio quieren derechos y tranquilidad.

     Y es que algunos propietarios de locales de alterne se sienten perseguidos por la Policía Nacional y la Guardia Civil. Las inspecciones que realizan las Fuerzas de Seguridad del Estado en los clubes para erradicar la inmigración ilegal de mujeres extranjeras y la explotación de las mismas -por parte de bandas mafiosas-, no es del agrado de los empresarios.

     "No podemos seguir viviendo en la incertidumbre de ser buenos para pagar impuestos de sociedades, Seguridad Social, permisos de obras y apertura y, a continuación, estar en el punto de mira de la Policía y la Guardia Civil de un modo arbitrario. Si la Administración regula la actividad, todos sabremos a que atenernos y si algún local viola la ley, que afronte las consecuencias legales de su actuación. Todos no somos iguales'', señaló el encargado de un club de alterne de Valencia.

     Uno de los objetivos de Anela es luchar contra la competencia ilegal, las mafias de trata de blancas y la prostitución callejera. Un portavoz autorizado de esta entidad manifestó ayer que no pueden pertenecer a la asociación aquellas personas que tengan antecedentes por tráfico de personas. "Queremos dejar bien claro que nosotros no tenemos nada que ver con las redes que obligan a mujeres extranjeras a ejercer la prostitución tras engañarlas y traerlas a España con falsas promesas o a la fuerza''.

     Además, los miembros de esta asociación están colaborando con las Fuerzas de Seguridad del Estado para erradicar estas mafias, a pesar del peligro que conlleva enfrentarse a grupos de delincuencia organizada.

     Prueba de ello es que en los últimos cuatro meses, miembros de Anela han mantenido hasta 20 reuniones con mandos de la Guardia Civil y la Policía Nacional en diversas ciudades españolas para analizar esta problemática.

Protegen a dos prostitutas

     La asociación de locales de alterne está protegiendo a dos jóvenes prostitutas, una rumana y una lituana, de 19 y 21 años respectivamente, que fueron maltratadas y obligadas a alternar en sendos clubes de Valencia por un grupo mafioso de Europa del Este. Las dos mujeres denunciaron su situación y ahora se encuentran en un lugar secreto y con vigilancia las 24 horas del día para evitar represalias de los proxenetas.

     La Policía Nacional detuvo a la mayoría de los miembros de la red de trata de blancas, aunque no todos ingresaron en prisión. La joven lituana -que está embarazada y ha dejado la prostitución- fue vendida en Gandía por 150.000 pesetas a un proxeneta, mientras que la súbdita rumana atravesó media Europa oculta en un vagón portaequipajes de un tren hasta llegar hasta nuestro país, donde fue obligada a prostituirse por la banda de delincuentes.

     Anela ha solicitado a la Delegación del Gobierno el permiso de residencia y trabajo para ambas víctimas de la red, para regularizar así su situación, según informó el secretario general de esta asociación, José Luis Roberto.