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Tres clubes de alterne de la provincia
obtienen un certificado de calidad por sus servicios
Las inspecciones verificaron
que no tienen mujeres obligadas, que no trabajan
menores ni se trafica con droga
JOSÉ F. PICÓ
En un intento por normalizar
y regularizar un sector turbio cuando menos, la
Asociación Nacional de Empresarios de Locales
de Alterne (ANELA) ha concedido una especie de
certificado de calidad a tres locales de la provincia.
Son los primeros en obtenerlos en Alicante, después
que de otros establecimientos de este tipo lo
hayan conseguido en provincias como Valencia,
Madrid y Albacete. Se trata de los clubes ‘Skala’,
situado en Torrevieja: ‘Blue Star’,
en Santa Pola, y ‘Enigma’, en Alcoy.
Además de cumplir una serie de requisitos como
locales dedicados a la hostelería y también como
hoteles que son la mayoría, los clubes deben verificar
condiciones específicas. A saber: no trabajan
mujeres obligadas, que pueden circular libremente;
ni lo hacen menores, que tampoco son clientes,
y, por último, en el club no se trafica con droga,
aunque no se incluye el consumo. Al parecer, estos
tres locales de la provincia así lo cumplen.
Como
si se tratara de un certificado ISO que de tanto
en tanto aparecen asociados a empresas de todo
tipo, los clubes de alterne también tienen su
propio sello de calidad. Aunque el chascarrillo,
más o menos gracioso, sobre qué tipo de inspecciones
deberá pasar el club, es lo primero que a uno
se le puede ocurrir, la realidad es más seria
y formal, a tenor de las explicaciones facilitadas
ayer a este diario por José Luis Roberto, secretario
general de la asociación nacional de locales de
alterne.
Ya
hay tres establecimientos de este tipo en la provincia
que han sido inspeccionados y cumplen todos los
requisitos para recibir la denominada placa de
calidad. Los clubes son Skala, Blue
Star y Enigma, y, según José Luis Roberto,
otra media docena está en lista de espera para
someterse a los exámenes correspondientes por
parte de Anela. En estos tres casos, la asociación
ya ha hecho entrega de los correspondientes certificados,
aunque «no les hemos dado publicidad alguna, como
sí hemos hecho con otros locales, porque depende
siempre de los propietarios», comentaba el portavoz
de Anela.
Para
recibir el ISO del alterne, el club necesita
demostrar a los inspectores de la asociación que
prestan un servicio adecuado, no referido tanto
al estrictamente sexual, como al propio de un
local donde se sirven bebidas y donde se duerme,
mejor dicho, donde se utilizan habitaciones como
si de un hotel se tratara. Es decir, que deben
cumplir unas normas mínimas de seguridad e higiene
principalmente.
Sin
embargo, el certificado se consigue si se superan
las pruebas específicas de estos locales. Así,
según explicaba José Luis Roberto, es necesario
que las mujeres que trabajen en ellos no deben
hacerlo coaccionadas, «sino que pueden circular
libremente, entrar y salir al club y, si así lo
quieren, abandonarlo como si de otro trabajo se
tratara». Además, «no debe haber drogas», añadía
el portavoz de Anela, quien matizaba que «no podemos
entrar en el consumo, porque también puede haberlo
en cualquier otro comercio o hasta en una conselleria,
pero sí entramos en el tráfico o la permisividad
por parte de la dirección del local». Por último,
también deben cumplir que no haya menores, ni
entre la oferta del club, ni entre la demanda.
Anela
aspira a que las inspecciones y sus certificados,
sobre todo a nivel sanitario, adquieran carta
de naturaleza, a través de algún acuerdo con la
Administración.
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