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Desarticulada en Castilla y León una red que traía mujeres a España de forma ilegal para explotarlas sexualmente (NorteCastilla.es)


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CASTILLA Y LEÓN
Desarticulada en Castilla y León una red que traía mujeres a España de forma ilegal para explotarlas sexualmente
La actuación policial se centró en las provincias de Salamanca, Avila y Zamora, donde se detuvo a 41 personas
 
EUROPA PRESS / MADRID  24/12/2003
 
Agentes del Cuerpo Nacional de Policía adscritos a la Brigada Central contra las Redes de Inmigración Ilegal, en colaboración con las Comisarías de Salamanca, Ávila y Zamora, en una amplia operación desarrollada en la Comunidad de Castilla y León, han desarticulado una red de traficantes de seres humanos y falsificación de documentos que ha concluido con la detención de cuarenta y una personas, según informaron a Europa Press fuentes policiales.

Las primeras gestiones permitieron el arresto de once personas, de nacionalidad española y rumana, por delitos relativos a la prostitución y asociación ilícita, detención ilegal, delitos contra los derechos de los ciudadanos extranjeros, falsificación documental y tenencia ilícita de armas.
Todos ellos integraban una organización dedicada a la inmigración ilegal de mujeres procedentes de Rumania para su explotación sexual en locales de alterne españoles utilizando todo tipo de coacciones, así como la falsificación de documentos. Igualmente se procedió a la detención de treinta personas más de nacionalidad rumana, brasileña y nigeriana por estancia ilegal.
Las investigaciones se iniciaron por la Brigada de Extranjería y Documentación de Ávila, a raíz de la denuncia de dos mujeres que habían sido víctimas de una red integrada por ciudadanos españoles y rumanos, dedicada a la inmigración ilegal de mujeres de nacionalidad rumana y de otros países del Este de Europa que eran captadas mediante engaño en sus países, para una posterior explotación sexual en clubes de alterne españoles, para lo cual sufrían amenazas contra su vida y su familia.

VENTA DE MUJERES DESDE 2.000 EUROS

Posteriormente, otras tres ciudadanas rumanas, localizadas en locales de alterne, corroboraron lo anterior y manifestaron que fueron captadas en Rumania por unos compatriotas suyos y vendidas al propietario de varios locales de alterne ubicados en las provincias de Ávila, Salamanca y Zamora, por una cantidad de dos mil euros por cada mujer. Al detectar que podían obtener mayores beneficios aumentaron el precio de venta, hasta llegar a los cuatro mil euros.

Los clubes, sitos en varias provincias de la Comunidad Autónoma de Castilla y León, son propiedad de Ángel B. M., un salmantino de 52 años que era el encargado de retener todo el dinero que obtenían con el trabajo y entregarlo periódicamente a los demás miembros de la banda. En caso de ser él el comprador de las jóvenes se apropiaba de los beneficios.

Gestiones posteriores permitieron determinar el domicilio de miembros de la organización afincados en España, concretamente en la localidad de El Barraco (Ávila).

FUNCIONAMIENTO DE LA RED

La organización trasladaba mujeres desde Rumania a España con falsas promesas de trabajo, en labores de cuidado de menores, limpieza, o falseando la realidad que les esperaba en España.

El control sobre las mujeres, se iniciaba en su país, donde una vez captadas las impedían regresar a su domicilio para que no se arrepintieran de la decisión tomada y se les negaba, desde ese momento, todo contacto con las familias.
Las actividades de captación iban dirigidas a obtener una doble finalidad:
convencer a las jóvenes en su ciudad o pueblo natal y trasladarlas a continuación ellos mismos a otro país, asegurando la presencia de las mujeres en España.

Una vez en nuestro país, eran vendidas a los dueños de los clubes. El precio en un primer momento era de dos mil euros por cada mujer, aumentando el mismo en función de los rendimientos sexuales. Este grupo, que contaba con infraestructura en España, se encargaba de la vigilancia, control y, a veces, de propinar numerosas palizas ante la negativa de las chicas a trabajar en las condiciones a las que eran sometidas.

También utilizaban a compatriotas en funciones intimidatorias, conocedores del idioma de las jóvenes, el lugar de residencia en su país y a sus familiares. Así, en el registro efectuado en el domicilio de la organización en el pueblo abulense de El Barraco se logró localizar e intervenir un revólver con el que amenazaban de muerte a las chicas, siendo detenido un ciudadano rumano.
Las víctimas, a su vez, eran compradas por ciudadanos españoles, dueños de locales de alterne. Estos explotadores, que constituyen sociedades para comercializar diversos establecimientos, son titulares de los locales 'Los Charros', en Avila; 'La Sirena', en Peñaranda de Bracamonte (Salamanca), y "Belle Epoque", en Benavente (Zamora).

Es habitual que las mujeres fueran intercambiadas cada cierto periodo de tiempo entre diferentes locales; por un lado, con el fin de que los clientes no encuentren siempre a las mismas chicas y sean atraídos por la novedad, y, por otro, como medida disuasoria evitando que alguna pudiera trabar amistad y huir con el cliente.

Esto mismo ocurría con el resto de los empleados de la sociedad. Así, uno de los encargados del local de Benavente, denunciado por las mujeres, fue detenido en el Club "Los Charros", sito en Ávila.

Los dueños de esta sociedad encabezados por Angel B. M., eran los auténticos responsables del tráfico de personas, ya que son ellos los que facilitaban el dinero a estos ciudadanos rumanos, que vendían mujeres al mejor postor. Los extranjeros, seguían atemorizando y amenazando a las mujeres y a sus familias, con la intención de que no se escapasen de los locales.

Dentro del establecimiento, la vigilancia era realizada por ciudadanas rumanas que gozaban de la confianza de los dueños y encargados, teniendo como función narrarles las vicisitudes de las vigiladas, llegando incluso a someterlas a malos tratos, con el beneplácito de dueños y encargados, ya que ellos de manera periódica, alegando cualquier infracción, maltrataban a las mujeres.

Entre las cuarenta y una personas detenidas, la mayoría mujeres de origen rumano, brasileño y nigeriano, se encuentran dos abulenses, Francisco Javier L.M., de 35 años, y Francisco Javier M.L., de 25 y natural de Navaluenga, así como los salmantinos Juan Miguel G.P., de 45 años; Francisco José C.G., de 43 (Ledesma); Diego L.D., de 51; Gonzalo M.S., de 49, y José S.M., de 25 años.

Se les acusad de asociación ilícita para el tráfico ilegal de personas (delitos contra los derechos de los ciudadanos extranjeros), contra los derechos de los trabajadores, delitos relativos a la prostitución y estancia ilegal.


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