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DE INTERÉS LEGAL
La situación del mundo del alterne, en proceso de regularización
a nivel estatal, está padeciendo una serie de bandazos que entendemos
son debidos a la inexistencia del necesario marco legal.
La lucha constante de ANELA, su difusión mediática, la especial
sensibilidad del Parlamento y el Gobierno Catalán, han dado a luz la ORDEN
PRE/335/2003 de 14 de Julio, por la que se aprueba la ordenanza municipal tipo
sobre locales de pública concurrencia donde se ejerce la prostitución.
Artur Mas se apunta así un tanto a favor del sentido común
nombrando a las cosas por su nombre y otorgando cuerpo legal a la realidad
empresarial
de los locales de alterne.
Como novedad apuntar la prohibición de las llamadas “casas de masajes”,
pisos de vecinos en comunidades de propietarios donde se ejercen actividades
sexuales, anunciándose en periódicos , sin poder tener la posibilidad
de conseguir las correspondientes licencias y en consecuencia actuando contrario
a la ley. Ello dará pie a esta Asociación Empresarial a ir preparando
las correspondientes denuncias que vayan finalizando con esta “competencia
desleal” que además se practica en locales no adecuados.
La concesión de las licencias supone un importante espaldarazo legal
para esta actividad.
Sin embargo la redacción de la Ley Orgánica 11/2003, publicada
en el BOE 30/09/2003, que reforma determinados artículos del Código
Penal, plantea dudas sobre la legal actividad empresarial del alterne.
Se reforma el artículo 188 relativo a la prostitución, se mantiene
como hasta ahora en cuanto a castigar al que determine empleando violencia, intimidación
o engaño o abusando de situación de superioridad o (se añade
ahora) vulnerabilidad de la victima a ejercer la prostitución o mantenerse
en ella. Pero lo más importante es que ahora se ha incluido un nuevo párrafo
que dice que en la misma pena incurrirá el que se lucre explotando la
prostitución de otra persona, aun con el consentimiento de ella.
En principio el precepto lo que vuelve a penalizar es el rufianismo o el
proxenetismo, pero lo cierto es que en algún caso puede que se intente aplicar a propietarios
de clubs. En principio tal como funcionan los empresarios de ANELA no tiene que
haber ningún problema excepto por alguna interpretación torcitera
de la ley. Los empresarios de una asociación legalmente constituida difícilmente
puedes ser reos de un ilícito penal por el ejercicio de su actividad.
Lo único que es necesario es tener un exquisito cuidado en poder demostrar
que la cantidad que el cliente paga se abona íntegramente a las mujeres,
o que este les paga directamente a ellas; salvo claro está, el pago por
el uso de la habitación.
También se ha modificado el articulo 318 bis. Ahora se pena al que directa
o indirectamente promueva, favorezca o facilite el trafico ilegal o la inmigración
clandestina de personas, con prisión de cuatro a ocho años (antes
eran de 6 meses a 3 años), y se añade un nuevo apartado. Si el
propósito del tráfico ilegal a la inmigración clandestina
fuera la explotación sexual de las personas serán castigadas con
las penas de 5 a 10 años de prisión.
El tema es delicado. Aunque parece claro que la reforma va destinada a las
típicas
mafias rumanas que traen a las mujeres en una furgoneta, las llevan a un club
y se quedan con el dinero, tampoco se puede descontar que la débil frontera
de la aportación de pruebas en una investigación policial o
en una denuncia pueda perjudicar a un propietario de club.
Algo más difícil cuando ese club está asociado a una Patronal
Nacional, asidua colaboradora de los servicios policiales contra las mafias de
explotación de personas y que tiene como trilogía: no drogas,
no menores, no mujeres obligadas.
El sistema difundido por ANELA en el que las mujeres van y vienen libremente,
la multitud de documentos gráficos que de ello dan fé y el importante
histórico de colaboraciones contra la explotación, hacen que los
asociacidos tengan una defensa mucho más fuerte ante lo difuso del presente
artículo.
Cada día más la pertenencia a la Asociación refuerza tus
derechos, te da más garantías y más seguridad.
Poco a poco entre todos conseguiremos normalizar este sector.